Gas Natural Andalucía

El gas natural, factor de sostenibilidad del territorio

El concepto de sostenibilidad incluye tres aspectos globales: el económico, el social y el medioambiental.

El concepto de sostenibilidad se busca, cada vez más, en todas las actividades que desarrolla una persona, entendiendo como sostenible, de acuerdo con lo expresado en el «informe Bruntland» encargado por las Naciones Unidas en 1987, la capacidad de cubrir las necesidades actuales sin comprometer la capacidad de las futuras generaciones de cubrir las suyas. Y este objetivo incluye tres aspectos globales, el económico, el social y el medioambiental.

Conseguir este desarrollo sostenible se basa en tres grandes pilares, el incremento de la eficiencia energética; la neutralidad tecnológica, considerando todas las soluciones posibles y emplear la más eficiente y, finalmente en el incremento del uso de energías renovables cuando sus tecnologías sean maduras y rentables.

Todo ello teniendo a los consumidores y sus derechos como el centro de cualquier decisión o estrategia. Para ello hay considerar siempre sus necesidades reales, su economía, preferencias, capacidad de adquisición, y, sobre todo, respetando su libertad de elección.

En la selección de cualquier sistema energético se deben cumplir cuatro condiciones básicas: ser eficientes energéticamente, bajo el parámetro de energía primaria consumida, tanto de origen renovable como no renovable, considerando todo el sistema energético de forma global, desde la generación hasta el uso final. También, ser viables financieramente, valorando los costes iniciales de inversión, financiación y de operación y mantenimiento, así como los costes de energía consumida; estar orientados al consumidor final, protegiendo sus derechos, garantizando la seguridad y calidad del servicio prestado, la posibilidad de seleccionar proveedor con la misma o con distinta solución energética y el amparo reglamentario y jurídico de sus derechos como consumidor. Por último, ser respetuosos con el medioambiente, analizando el impacto de la logística de abastecimiento y la emisión de energía residual y las emisiones de contaminantes sólidos y líquidos, especialmente los gaseosos, tanto los que afectan a la calidad del aire urbano como los gases de efecto invernadero.

El desarrollo sostenible se basa en tres pilares: el incremento de la eficiencia energética, la neutralidad tecnológica y el incremento del uso de energías renovables.

Dentro de este concepto de sostenibilidad se debe actuar aplicando criterios en la planificación del territorio que hagan que esta se realice con visión de futuro, dotándola de los servicios que permitan un desarrollo homogéneo y eviten la degradación del entorno.

El gas natural es fuente de energía eficiente y económica que facilita la productividad y la competitividad. Nadie concibe ya actividades comerciales como la hostelería y el sector hotelero sin el uso de esta energía, que se convierte en imprescindible en todos los sectores industriales donde precisan procesos térmicos, como el de manufactura agroalimentaria.

El gas natural también ofrece grandes ventajas al planeamiento del territorio y su posterior funcionamiento. Es una fuente de energía que discurre canalizada bajo tierra, por lo que su uso evita la circulación rodada de camiones que son precisos para otras energías. Además, la flexibilidad de la infraestructura gasista permite absorber crecimientos futuros sin la necesidad inmediata de modificarla y ampliarla. Esto tiene una gran importancia ya que la saturación existente en otras redes de distribución como son las eléctricas, puede llevar a cortes de suministro en ciertas zonas en periodos de alta demanda tanto en los días más fríos del invierno como en los más cálidos del verano.

Retos energéticos y medioambientales

Si hablamos de energía, nuestra sociedad está comprometida en la consecución de objetivos energéticos y medioambientales a medio y largo plazo, para así realizar una gestión sostenible de los recursos energéticos y luchar contra los efectos que produce nuestra actividad, como son la calidad del aire y el calentamiento global de nuestro planeta.

En 2020 se debe haber reducido un 20% el consumo de energía primaria, un 20% las emisiones de CO2 y las renovables deben tener una contribución del 20% en la energía total consumida.

Estos retos en la Unión Europea se concretan en que, en el año 2020 tenemos que haber reducido un 20% nuestro consumo de energía primaria, un 20% las emisiones de CO2 y las renovables deben tener una contribución del 20% en la energía total consumida, el conocido 20/20/20.
En todos los aspectos indicados, las tecnologías asociadas al uso del gas natural, calderas de condensación, bombas de calor a gas, sistemas de cogeneración, vehículos propulsados con gas natural y otra gran variedad de tecnologías especializadas, presentan una gran cantidad de ventajas tanto para el consumidor final como a los diseñadores energéticos.

Económicamente, el gas natural aporta una fuente de energía eficiente y económica, con precio estable en el tiempo, que facilita la productividad y competitividad al sector comercial e industrial, permitiendo que genere el nivel de ocupación profesional preciso para su entorno, porque los ocupantes de un territorio deben disponer de empleos que les permitan mantener su nivel de vida.

El gas natural aporta una fuente de energía eficiente y económica, con precio estable en el tiempo.

Socialmente, en el impacto sobre las personas, el gas natural se reafirma como la mejor solución, ya que satisface los servicios de cocción, agua caliente sanitaria y calefacción con soluciones sencillas y económicas, con el máximo control individual de cuándo y cómo utilizarla.

Medioambientalmente, constituye el combustible convencional de menores emisiones de CO2 por unidad de energía útil obtenida y con la menor emisión, entre todos los combustibles, de contaminantes locales, aspecto de especial interés en la mejora de la calidad del aire urbano de las ciudades y pueblos.

Esto hace que el gas natural se considere una «energía limpia» para construir territorios sostenibles. De hecho, la Agencia Internacional de la Energía lo ha calificado como la mejor energía puente entre la sociedad de los combustibles líquidos del siglo XX a la sociedad de las energías renovables de la segunda mitad del siglo XXI.

El gas natural en la vivienda

El gas natural aporta una fuente de energía eficiente y económica, con precio estable en el tiempo.

Con respecto a la vivienda, esta representa la mayor inversión en la vida de las personas. En el aspecto energético se debe dotar de fuentes de energía que permitan obtener el mejor confort, con la mayor eficiencia energética, al menor coste económico posible.

Estas son las características de las soluciones con caldera de condensación con gas natural, que bien con soluciones individuales por vivienda o centralizadas por edificio, para un mismo ahorro energético y por tanto económico, precisan las menores inversiones iniciales en relación con otras soluciones, que harán mas atractivas las actuaciones de rehabilitación para el consumidor final y por tanto favoreciendo su ejecución real, desarrollando este sector.